Japón da luz verde a la reactivación de la mayor central nuclear del mundo.

Japón (RRC): En un paso histórico para la energía nuclear japonesa, el gobernador de la prefectura de Niigata, Hideyo Hanazumi, anunció este viernes su aprobación para la reactivación parcial de la central nuclear de Kashiwazaki-Kariwa (KK), considerada la planta nuclear más grande del mundo por capacidad instalada, con 8.212 MW distribuidos en siete reactores. Esta decisión elimina uno de los últimos obstáculos significativos para que Tokyo Electric Power Company (TEPCO), operadora de la planta y también responsable de la accidentada Fukushima Daiichi, vuelva a generar electricidad nuclear por primera vez desde el desastre de 2011.

¿Qué es la central de Kashiwazaki-Kariwa?

Ubicada en la costa del mar de Japón, en la prefectura de Niigata, la planta de Kashiwazaki-Kariwa es un complejo de siete reactores de agua en ebullición (BWR) con una capacidad neta total de 7.965 MW (8.212 MW brutos), lo que la convierte en la mayor instalación nuclear del planeta por potencia instalada, aunque lleva parada desde 2012. Antes del accidente de Fukushima, suministraba electricidad suficiente para millones de hogares en la región de Tokio.

Los reactores más modernos y potentes, las unidades 6 y 7 (cada uno de 1.356 MW), son los candidatos prioritarios para la reactivación. Juntos podrían generar 2.710 MW, aproximadamente un tercio de la capacidad total de la planta. TEPCO ha indicado que algunos de los reactores más antiguos podrían ser desmantelados definitivamente.

Contexto histórico: de Fukushima al apagón nuclear

El 11 de marzo de 2011, un terremoto de magnitud 9,0 y el posterior tsunami provocaron la fusión de tres reactores en la central de Fukushima Daiichi, gestionada también por TEPCO. El desastre provocó la evacuación de más de 150.000 personas y marcó un antes y un después en la política energética japonesa.

Como consecuencia, Japón ordenó el cierre progresivo de sus 54 reactores nucleares operativos. En mayo de 2012 el país vivió por primera vez en décadas un “apagón nuclear” total. Desde entonces, solo 14 reactores han vuelto a funcionar tras pasar estrictos controles de seguridad impuestos por la Autoridad de Regulación Nuclear (NRA).

Kashiwazaki-Kariwa sufrió además un terremoto en 2007 que la obligó a permanecer parada durante años para mejoras sísmicas. En 2021, la NRA prohibió incluso cargar combustible por deficiencias en medidas antiterroristas, sanción que se levantó en diciembre de 2023.

El camino hacia la reactivación

  • 2017 — Las unidades 6 y 7 superan las nuevas normas de seguridad post-Fukushima.
  • 2021-2023 — Prohibición temporal por fallos de seguridad antiterrorista.
  • Diciembre 2023 — La NRA levanta la prohibición.
  • 2024 — Comienza la carga de combustible y obras de mejora.
  • Febrero 2025 — El director del OIEA, Rafael Grossi, visita la planta y respalda su reactivación.
  • 21 noviembre 2025 — El gobernador Hanazumi da su aprobación (aún pendiente de ratificación por la asamblea prefectural y autorización final de la NRA).

Aunque la decisión del gobernador es clave, algunos informes indican que las obras de mejora antiterrorista podrían aplazarse hasta 2029, lo que retrasaría la puesta en marcha efectiva.

¿Por qué ahora?

Japón, un país con escasos recursos energéticos propios, importa casi todo su petróleo y gas. Tras la invasión rusa de Ucrania y la crisis energética global, el coste de los combustibles fósiles se disparó, aumentando la factura energética del país.

El Gobierno de la primera ministra Sanae Takaichi ha cambiado la política energética: la nuclear ya no se considera una fuente “a reducir lo máximo posible”, sino una herramienta clave para lograr la neutralidad carbono en 2050 y garantizar la seguridad energética ante la demanda creciente de centros de datos e inteligencia artificial.

Reactivar solo uno de los reactores de KK podría ahorrar a TEPCO cientos de miles de millones de yenes en importaciones de GNL y aumentar sus beneficios anuales en unos 100.000 millones de yenes (unos 600 millones de euros).

Opinión pública y riesgos

A pesar del aval oficial, la oposición local sigue fuerte: una encuesta reciente de la prefectura de Niigata mostró que el 61 % de los residentes cercanos considera que no se han cumplido todas las condiciones de seguridad. Muchos recuerdan Fukushima y temen nuevos terremotos o tsunamis.

Sin embargo, el aumento de precios de la energía y la necesidad de reducir emisiones han cambiado parte de la opinión pública. Japón ya ha reactivado reactores en otras plantas y, por primera vez en décadas, empresas como Kansai Electric estudian construir nuevas centrales.

¿Qué significa para Japón y el mundo?

Si finalmente se encienden las unidades 6 y 7, Kashiwazaki-Kariwa volverá a ser la mayor central nuclear operativa del mundo (actualmente el título lo ostenta la planta surcoreana de Kori). Representará un hito en el retorno japonés a la nuclear y podría inspirar a otros países que apostaron por el abandono atómico tras Fukushima (como Alemania).

A la vez, refuerza el mensaje de que la energía nuclear —con las máximas garantías de seguridad— sigue siendo una opción baja en carbono indispensable en la transición energética global.

Por el momento, la decisión del gobernador Hanazumi abre la puerta. El siguiente paso es la aprobación definitiva de la NRA y, posiblemente, la asamblea prefectural. Japón vuelve a encender sus reactores más potentes, 14 años después del desastre que cambió su historia energética.

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